
La gente de tu ventana vive y muere entre el marco y el cristal. Podría ser alguno de ellos; podría ser un animal. Por ser, sería el suelo que se hace cielo con las luces de esta ciudad.
Los coches pasan y no sé hacia dónde van. Las personas pasan y desaparecen para siempre por detrás de las esquinas. Boulogne-Billancourt. No los volveré a ver.
En tu ventana podría olvidar el tiempo. Podría ser eterno. Porque no siempre tenemos lo que queremos, ni a veces queremos lo que tenemos.
Los días han pasado muy deprisa últimamente. De Momatre al Louvre en dos segundos. Del Sena de tus ojos al cuadro de Pigalle todo ha cambiado, pero nada ha cambiado. Porque nada cambia. Nunca nada cambia. Y el día se acaba, pero no se acaba nada más. Nada acaba de acabar. Nada acaba hasta que acaba en Trocadero y es hora de despertar.
De cielos negros llora París mientras arde la Ile-de-France. Eras la vela que prende la última esquina del Universo, y era el ritmo de tus días el que desata una nueva forma de gravedad. Por eso no sé por qué lloras arriba; no sé qué te hizo llorar. Con el infierno upstairs y con el cielo in the background, nada acaba de acabar; mientras sigo y seguiré atrapado entre tu marco y tu cristal.
1 comentario:
El cielo y el infierno también se pierden tras las esquinas, nadando entre las luces de los coches y agrientando tu espacio entre el marco y el cristal.
Madariaga´s High School
(EstREllA Al ingENio)
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