
Ser prudente, ser discreto, decir lo que pienso, pensar lo que digo, no hablar más, ni hablar menos, hablar mejor; escuchar; escuchar otra vez; ocuparme de lo que me toca y dejar que el tiempo se ocupe del resto; observar más que mirar, atender, volver a escuchar; no dar consejos, aceptarlos, disfrutar del silencio, no desear a los demás que sean felices, hacer lo que pueda para que lo sean, y escribir más en el blog.
Apreciar más los días, las noches, y la compañía; descubrir qué hay al final de la calle donde vivo, ampliar mi pequeño catálogo de seres y estares, hacer más fotos, hacer más vídeos, hacer un libro que no sea un best-seller; dudar de lo creíble y confiar en las ilusiones, aprenderme los acordes, huir de la estabilidad, seguir queriéndolo todo pero sin llegar a conseguirlo; qué bonito es pasear; mejorar mi letra para cuando vuelva a escribir cartas, conciliar, ir más a la playa de día y tanto o más de noche, que estos no vuelvan a ser mis propósitos el uno de enero de 2008, y sobre todo, no cambiar, ni mucho, ni poco. Porque al final, somos lo único que tenemos…
Apreciar más los días, las noches, y la compañía; descubrir qué hay al final de la calle donde vivo, ampliar mi pequeño catálogo de seres y estares, hacer más fotos, hacer más vídeos, hacer un libro que no sea un best-seller; dudar de lo creíble y confiar en las ilusiones, aprenderme los acordes, huir de la estabilidad, seguir queriéndolo todo pero sin llegar a conseguirlo; qué bonito es pasear; mejorar mi letra para cuando vuelva a escribir cartas, conciliar, ir más a la playa de día y tanto o más de noche, que estos no vuelvan a ser mis propósitos el uno de enero de 2008, y sobre todo, no cambiar, ni mucho, ni poco. Porque al final, somos lo único que tenemos…
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